Rick Astley celebra su segunda juventud con más diversión que nostalgia (y un toque de AC/DC) en Cap Roig

Published by

on

Concierto de Rick Astley en el Festival de Cap Roig

Desde que Rick Astley retomó su carrera (con conciertos como el de Apolo, en 2015), ya no ha parado, y es remarcable su misión de ampliar el repertorio con álbumes de canciones propias, aunque, luego, el público vaya a lo que va. Él es muy consciente de su lugar y de las expectativas que despierta, y sus repertorios basculan entre sus deseos y los del auditorio, tensión de la que salen sesiones de elegante equilibrio, con éxitos del ídolo de fans de ayer y novedades del ‘crooner’ maduro de hoy, como la de este sábado en Cap Roig (con entradas agotadas desde hacía semanas).

Después de todo, no son solo los viejos ‘hits’ lo que se espera de él: importa su voz profunda, de barítono, que ya marcó estilo cuando tenía 20 años, y que conserva a los 60. La lució desde el arranque con un tema de su era moderna, ‘Lights out’, en el que cantó al eterno amor extraviado, generador de noches de insomnio, sobre un ‘up tempo’ punteado por los dos metales. Banda amplia, sí, septeto instrumental y dos coristas. De ahí nos fuimos a la cosecha del 87 con ‘Together forever’, una de las dianas que le suministró el equipo de ‘hitmakers’ Stock, Aitken & Waterman (SAW). Efervescencia en Cap Roig, soul-pop ligero y una tonada que sigue funcionando.

Hay otra carta que Astley maneja bien: el encanto personal. Sabe ponerse al público en el bolsillo, a ellas y a ellos, piropeando el lugar («esto es precioso, ¿dónde van ustedes de vacaciones?») y bromeando con su edad. «60, sí. Asombroso, ya lo sé», soltó simulando una pose de galán de los de antes. Sudaba visiblemente y preguntó si debía quitarse su traje blanco, con la respuesta popular que pueden imaginar.

No hubo ‘striptease’, pero no dejaron de pasar cosas. Se sentó a la batería (su primer instrumento) en un terso asalto a ‘Where is my husband’, de Raye, pilotado por una de las coristas, brindó sucesivamente con una copa de Dry Martini y otra de vino blanco mientras abordaba baladas como la reivindicable ‘Cry for help’ (de ‘Free’, 1991, su difícil álbum post-SAW), y se puso gafas negras y se colgó una guitarra para emular a Roy Orbison en ‘Pretty woman’. Entre el material moderno, sendas novedades de esta primavera, el medio tiempo con aromas soul ‘Waiting on you’ y la filo-rockera ‘Raindrops’.

Y los viejos éxitos, claro, con ‘Whenever you need somebody’ y ‘Never gonna give you up’ desatando la algarabía. Rick Astley desea hacer valer su presente, pero no parece que recurrir a sus viejos trucos suponga ningún sacrificio para él. Aunque tal vez cuando disfrutó más, cual niño grande, fuera cuando volvió a la batería para armarla con su ruidosa versión de ‘Highway to hell’, de AC/DC.

Deja un comentario

Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar