
En 1965, en pleno éxito internacional del disco Getz/Gilberto en el que se incluía The Girl from Ipanema, Vinicius de Moraes relataba a la revista Manchete quién era esa enigmática joven que había inspirado la popular canción compuesta junto a Antonio Carlos Jobim en 1962. Según el poeta y diplomático, se trataba de Heloísa ‘Hêlo’ Eneida Menezes Pais Pinto, una joven de quince años a la que la pareja de artistas veía pasar desde su «oficina», la terraza del bar Veloso, en la esquina de las calles Montenegro y Prudente de Morais de Rio de Janeiro.
A pesar de todas esas explicaciones, que sirvieron a la joven Hêlo para iniciar una nada despreciable carrera como modelo que incluyó un reportaje en Playboy cuando la publicación creada por Hugh Hefner era considerada un referente de la prensa internacional, la persona que realmente encarnaría a esa garota (chica) de Ipanema en el imaginario colectivo sería la cantante Astrud Gilberto, fallecida ayer 5 de junio y cuya noticia ha trascendido hoy a través de las redes sociales de su nieta.
Astrud Gilberto, de soltera Astrud Weinert, había nacido el 29 de marzo de 1940 en Salvador de Bahía, ciudad en la que su padre, un alemán emigrado a Brasil, daba clases particulares de inglés. En 1948, la familia se mudó a Río de Janeiro donde, al finalizar sus estudios, Astrud comenzó a trabajar como funcionaria del Ministerio de Agricultura y a frecuentar a otros jóvenes de la zona sur de la ciudad, hijos de la burguesía carioca, que disfrutaban de uno de los momentos de mayor prosperidad económica y cultural que ha vivido el país sudamericano en su historia.
Entre esos jóvenes estaba Ronaldo Bôscoli, amigo de Nara Leão y compañero de piso de un peculiar músico bahiano llamado João Gilberto que, cuando conoció a Astrud, desplegó todos sus encantos para enamorarla. Entre otras estrategias, el bahiano aprovechaba su común afición a cantar para colocar en la gramola discos de Chet Baker e invitar a Astrud a interpretar a tres voces temas como There Will Never Be Another You. El cortejo dio resultado y, a principios de 1960, la pareja se casaba en el registro civil de Copacabana.
Aunque desde el lanzamiento de Chega de Saudade en disco de 78 revoluciones por minuto en 1959, João Gilberto ya gozaba de cierto renombre en el panorama musical brasileño, lo cierto es que los primeros meses de matrimonio fueron complicados. Embarazada de su primer hijo y sin poder trabajar, la pareja dependía de João, que aceptaba todos los encargos que le llegaban, más obligado por las circunstancias que por gusto. Por ejemplo, jingles publicitarios, actuaciones en radios, apariciones en televisión en los programas más variopintos y actuaciones en directo, como la celebrada el 20 de mayo 1960 en la Facultad Nacional de Arquitectura de Río de Janeiro.
Ese día, los estudiantes organizaron ‘A noite do amor, do sorriso e a flor’, un recital en el que participaron, entre otros artistas, Antonio Carlos Jobim, Elza Soares, Dorival Caymmi, Nara Leão, Roberto Menescal, Os Cariocas y que ha sido considerado la puesta de largo de la bossa nova como género musical. A pesar del destacado elenco de artistas, el elegido para cerrar la velada fue João Gilberto que, tras interpretar Samba de uma nota só y O Pato, invitó a subir al escenario a Astrud, con la que cantó Lamento y Brigas nunca mais.

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