
La autora, una de las más celebradas de la lista de autores jóvenes en castellano de la revista Granta, publica ‘Isla Decepción’
¿Qué tienen en común un maduro hombre blanco que malvive como electricista; la hija de este, una urbanita en crisis sentimental, y un marinero coreano que ha huido de la semiesclavitud de un barco pesquero donde regían condiciones infrahumanas? Pues que todos han salido de la cabeza de Paulina Flores (Santiago de Chile, 1988) para poblar su esperada primera novela, ‘Isla Decepción’ (Seix Barral). Lo que ya resultaría más difícil de establecer es qué narices une a esta escritora, una de las más celebradas de la cosecha ‘Granta’ de 2020, los mejores autores en castellano de menos de 35 años, con esas tres criaturas solitarias. Nada sabía Flores de los pescadores asiáticos en los confines del mundo, allá en el estrecho de Magallanes, frontera de los hielos de la Antártida, pero cayó en sus manos un reportaje sobre las condiciones laborales de aquellos trabajadores marítimos y pensó que con aquello, tan alejado de sí misma, una periodista rebelde pero en el fondo burguesa, podía armar su primera novela.
Mónica Ojeda, Andrea Abreu y Mateo García Elizondo.
LITERATURA
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En su cita, la autora llega tarde, con el ‘jet lag’ de haber desembarcado horas antes de tierras mexicanas, donde, se queja, apenas pudo ver a su paisano y mentor el gran Alejandro Zambra, que vive allí desde hace un tiempo. También trae la autora -residente en Barcelona por motivos académicos- un discurso intenso y chispeante, cargado de acelerada pasión y autoironía. Para ella ‘Isla Decepción’ supone afinar el trabajo novelístico jamás abordado hasta el momento, después de que, primeriza, los focos la iluminaran con ‘Qué vergüenza’, una colección de relatos en los que vertió todo lo que le enseñaron los maestros del cuento norteamericano, tan amantes de la trama, y que le valió el prestigioso premio Roberto Bolaño. Así que sí, Flores sintió el peso de la atención afilada y las expectativas despertadas con esta novela. «Tenía que ir con cuidado y más con un título tan sensible como este, no vaya a ser que se cumpla».

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