
Después de una tarde en vilo, mirando las nubes y aguardando a los avisos Protecció Civil, el Cruïlla ha salvado este sábado el cierre de su 15ª edición encomendándose a las artes pop de su último cabeza de cartel: Alanis Morissette. La tempestad no ha alcanzado a la canadiense, que pudo desplegar todo su repertorio a la hora prevista, 11 de la noche, en un Fòrum normalizado.
Otra vez será para los Hermanos Gutiérrez, Maika Makovski, Roko Banana y Filipin Yes, artistas caídos del cartel por fuerza mayor, mientras que Love of Lesbian ha visto retrasar su actuación a las 2 de la madrugada (con una voluminosa tropa de invitados, como Alizzz, Cala Vento, Viva Suecia, Valeria Castro y Maria Hein) y Kaiser Chiefs, a las 4.30.
El saludo de Pau Vallvé
Sí se ha salvado por la campana Pau Vallvé, que a las 21.30 horas ha dado la bienvenida al incipiente público con las extrovertidas canciones de ‘Agorafília’ y repescas de algunos temas oportunos: “I veient com està el món / i el clima col·lapsant…”, ha cantado en ‘Llevar-nos cada matí”. Arropado con inventiva por Jordi Casadesús y Turre, Vallvé ha agradecido al festival su largo apoyo. “Desde que tocábamos ahí en la carpa y nadie venía”. En paralelo, otro de los escenarios ha acogido el rock contagiado de electrónica, sísmico y enfadado con el mundo, de León Benavente, con Abraham Boba al frente, buen pupilo del Nick Cave más catártico, y esas canciones que cargan contra el consumismo, el liberalismo, la hiperconectividad y otras delicias contemporáneas.
Disco ‘superventas’
Alanis Morissette ha reaparecido cargada, sobre todo, con el cancionero de su tercer álbum, ‘Jagged little pill’ (1996), del que ha llegado a vender 33 millones de ejemplares. En su día, ese disco representó la absorción, por parte del ‘mainstream’, de un rock de inspiración alternativa, si bien fue tan o más destacable su sintonía con una tercera ola feminista que ella llevó del ‘underground’ a la MTV. Ahí estuvo ‘Right through you’, dardo contra los ejecutivos discográficos (“No me tomaste en serio / Me trataste como a una niña / y lanzaste una larga mirada a mi culo”), una de las primeras canciones en sonar en el Cruïlla.
Mensajes acusatorios
En la pantalla, mensajes acusatorios: “18 países permiten a los hombres que prohíban trabajar a las mujeres”. Gran multitud en el Fòrum (25.000 personas), en contraste con el lejano pinchazo de su debut barcelonés, en Zeleste, en 1996 (solo unos meses antes de que estallara el fenómeno de ‘Jagged little pill’). Una Morissette en forma vocal, que ha soplado la armónica en otro clásico, ‘Hand in my pocket’, ha desplegado una sonoridad rock valiéndose de su fornido cuarteto y ha cambiado la guitarra eléctrica por la acústica en ‘Head over feet’.
Concierto de guion expeditivo, sin pausas, rumbo al gran ‘hit’: la airada ‘You oughta know’, manifiesto a favor del derecho a la rabia y el reproche, y la espiritual ‘Thank you’, marcando un clímax en una de las jornadas de resolución más endemoniada de la historia del Cruïlla.

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