
La artista, que es compositora, intérprete del acordeón y cantante, acaba de publicar el sencillo “Alta Marea”, con el que sigue su exploración musical.
“Me di un tiempo con él. Igual él va a volver, y yo nunca me voy a separar, pero sí quería darme ese espacio, ese respiro”. Así se refirió la cantante Diana Burco, en un tono desenfadado, a una relación muy importante, estrecha, no con una persona, sino con el instrumento musical que la ha acompañado a lo largo de su carrera artística: el acordeón. Ella contó, en entrevista con El Espectador, cómo “se convirtió no solo en mi compañero musical, sino que ha sido como un maestro que me ha enseñado a valorar y a amar otras culturas”.
Diana Burco, también compositora, es una consagrada estudiosa de la música, en dos sentidos. Uno literal, pues cursó la carrera de estudios musicales en la Universidad Javeriana, en Bogotá. Y, alterno a esto, se propuso vivir de cerca los fenómenos culturales que le permitieran enriquecer su conocimiento en esta materia.
“Me he dejado encontrar de muchas músicas que tiene el país. Creo que para nadie es un secreto la riqueza y el mar de música que tenemos. Ahora soy una estudiosa de los viajes, o una mochilera profesional, y me la paso yendo a los pueblos porque ahí encuentro mucha magia”.
Alta marea, su más reciente sencillo, fue una oportunidad ideal para que se diera esta separación temporal. Al respecto comentó: “Siento que hace tiempo quería encontrarme con la mujer: con el canto, con la voz de la cantadora que tenemos en el país. Venía encontrándome con el mar, y pienso que para todos este es un espacio donde se limpian muchas energías. Me encontré con él, y sentía que era un momento para quitarme el acordeón y dejarme flotar a través de la música y de mis propias emociones”.

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